Resumen rápido

La tendinitis del tibial posterior provoca dolor en la cara interna del tobillo y, si no se trata, puede derivar en pie plano adquirido del adulto. Es una lesión habitual en corredores, practicantes de pádel y personas con sobrecarga acumulada. Con fisioterapia en Alicante es posible reducir el dolor, recuperar la función del tendón y prevenir recaídas mediante ejercicio terapéutico progresivo y atención individualizada.

Qué es el tendón tibial posterior y por qué es tan importante

El músculo tibial posterior se origina en la parte posterior de la tibia y el peroné, recorre la pantorrilla por su cara interna y su tendón pasa por detrás del maléolo interno —el hueso prominente en la cara interna del tobillo— para insertarse en los huesos del arco plantar medio del pie. Su función es fundamental: sostiene el arco longitudinal interno del pie, estabiliza el tobillo durante la marcha y permite el movimiento de inversión y flexión plantar del pie.

Cuando este tendón se sobrecarga o se inflama, el arco del pie pierde uno de sus principales sostenes activos. Con el tiempo, si la lesión no se aborda correctamente, el arco puede ir cediendo progresivamente, dando lugar a lo que se conoce como pie plano adquirido del adulto, una consecuencia que afecta no solo al pie sino también a la rodilla, la cadera y la columna lumbar.

En España, la patología del tendón tibial posterior supone una proporción significativa de las consultas de fisioterapia por dolor en el tobillo y el pie en la población adulta. Se estima que aproximadamente un 10% de la población presenta algún grado de disfunción de este tendón a lo largo de su vida, con mayor prevalencia en mujeres a partir de los 45-50 años y en personas físicamente activas con sobrecarga repetitiva. En Alicante, donde actividades como el running por el paseo marítimo de Playa de San Juan, el pádel, el ciclismo o las caminatas por la costa forman parte de la rutina diaria de muchas personas, esta lesión tiene especial relevancia.

Entender la función y la vulnerabilidad de este tendón es el primer paso para actuar de forma preventiva o iniciar un tratamiento adecuado que evite consecuencias más graves.

El tendón tibial posterior es el principal estabilizador activo del arco plantar. Una inflamación mantenida sin tratamiento puede derivar en deformidad progresiva del pie y alteraciones biomecánicas en rodilla, cadera y columna.

Causas y factores de riesgo de la tendinitis del tibial posterior

La tendinitis del tibial posterior es fundamentalmente una lesión por sobrecarga. Esto significa que, en la mayoría de los casos, no existe un traumatismo claro que la desencadene, sino una acumulación progresiva de tensión sobre el tendón que supera su capacidad de recuperación. Identificar los factores que favorecen esta sobrecarga es esencial tanto para el tratamiento como para la prevención de recaídas.

Factores biomecánicos

El principal factor de riesgo biomecánico es la pronación excesiva del pie, es decir, la tendencia del tobillo a caer hacia dentro durante la marcha o la carrera. Esta posición aumenta la tensión sobre el tendón tibial posterior, que tiene que trabajar más intensamente para intentar controlar ese movimiento. Un pie con tendencia al valgo, una pierna con rodilla en valgo o una pisada pronadora sin el control adecuado pueden sobrecargar el tendón de forma crónica.

Factores de carga y actividad

Los aumentos bruscos de volumen o intensidad en actividades como el running, el senderismo, el pádel o el crossfit son una causa habitual de inicio de síntomas. También lo son los trabajos que implican estar muchas horas de pie sobre superficies duras, especialmente con calzado inadecuado. En Alicante, donde muchas personas incrementan su actividad física en primavera y verano, es frecuente observar un aumento de consultas por esta lesión en los meses de mayor actividad al aire libre.

Factores sistémicos y personales

  • Sobrepeso u obesidad: aumentan significativamente la carga sobre el tendón en cada paso.
  • Edad a partir de los 40 años: el tendón pierde progresivamente elasticidad y capacidad de recuperación.
  • Sexo femenino: las mujeres tienen mayor prevalencia, posiblemente relacionada con factores hormonales y anatómicos.
  • Diabetes e hipertensión: se asocian a mayor riesgo de tendinopatías en general.
  • Tratamientos prolongados con corticoides: pueden debilitar la estructura tendinosa.
  • Antecedentes de esguince de tobillo: una lesión previa mal rehabilitada altera la biomecánica y puede sobrecargar estructuras vecinas como el tibial posterior.

Si has sufrido un esguince de tobillo que no se rehabilitó completamente, existe una mayor probabilidad de desarrollar una sobrecarga en el tendón tibial posterior como consecuencia de las compensaciones biomecánicas que se establecen tras la lesión.

Calzado inadecuado

El uso habitual de calzado sin amortiguación ni soporte del arco interno, el uso excesivo de tacones altos o el calzado completamente plano sin estructura pueden contribuir al desarrollo de esta tendinitis. En verano, el uso prolongado de chanclas o calzado de playa sin ningún tipo de sujeción es un factor que en Alicante tiene especial relevancia dada la climatología.

Síntomas y fases de la tendinitis del tibial posterior

La tendinitis del tibial posterior se presenta con una sintomatología característica que, sin embargo, muchas personas tienden a confundir con un esguince de tobillo u otras lesiones del pie. Reconocer sus síntomas a tiempo es fundamental para iniciar el tratamiento en las fases más tempranas, cuando la recuperación es más rápida y completa.

Síntomas principales

  • Dolor en la cara interna del tobillo: es el síntoma más característico. Se localiza específicamente detrás del maléolo interno y puede irradiarse hacia el arco del pie o hacia la pantorrilla.
  • Inflamación local: puede aparecer hinchazón o sensación de calor a lo largo del recorrido del tendón.
  • Dolor al inicio de la actividad que mejora con el calentamiento pero reaparece tras el esfuerzo.
  • Dificultad para ponerse de puntillas con una sola pierna: esta prueba sencilla —conocida como single heel rise test— es muy orientativa. Si resulta imposible o dolorosa, sugiere afectación del tibial posterior.
  • Sensación de fatiga en el arco del pie tras caminatas o actividad prolongada.
  • Cambio progresivo en la forma del pie: en fases más avanzadas, el arco interno puede ir perdiendo altura y el talón puede desviarse hacia afuera.

Clasificación por estadios

La lesión del tendón tibial posterior se clasifica clásicamente en cuatro estadios según la gravedad de la afectación:

  1. Estadio I: el tendón presenta inflamación o degeneración pero mantiene su continuidad y función. El arco del pie está conservado. Con tratamiento conservador los resultados son excelentes.
  2. Estadio II: el tendón se ha elongado o presenta microrroturas. Comienza a aparecer pie plano flexible. La persona todavía puede corregir el arco activamente. El tratamiento conservador sigue siendo eficaz.
  3. Estadio III: pie plano rígido. El tendón está muy deteriorado y el pie no puede recuperar el arco. En este estadio puede ser necesaria valoración por traumatología.
  4. Estadio IV: afectación del tobillo con artritis. Requiere valoración quirúrgica.

La inmensa mayoría de los pacientes que consultan por esta lesión se encuentran en estadios I o II, donde la fisioterapia y el ejercicio terapéutico son el tratamiento de elección con muy buenos resultados.

"Llevaba meses con molestias en el tobillo y pensaba que era cosa de la edad. Al final fui a OneLab y me explicaron que tenía una tendinitis del tibial posterior en fase inicial. Con el tratamiento y los ejercicios que me pusieron recuperé completamente en unas semanas y ahora vuelvo a hacer mis caminatas matutinas por Cabo de las Huertas sin ningún problema." — Carmen, 54 años, Alicante

Diagnóstico y valoración funcional de la tendinitis del tibial posterior

El diagnóstico de la tendinitis del tibial posterior es fundamentalmente clínico, es decir, se basa en la exploración física y la historia del paciente. Un fisioterapeuta especializado puede identificar esta lesión con un alto grado de precisión mediante una valoración funcional completa, sin necesidad de pruebas de imagen en la mayoría de los casos en estadios iniciales.

Historia clínica y anamnesis

El proceso de valoración comienza con una conversación detallada sobre el inicio de los síntomas, las actividades que los agravan o alivian, los antecedentes de lesión en el tobillo o el pie, el tipo de calzado habitual y el nivel de actividad física. En OneLab dedicamos tiempo a este proceso porque comprender el contexto de la persona es fundamental para diseñar un tratamiento adaptado a su situación real.

Exploración física

Durante la exploración se evalúan varios aspectos clave:

  • Palpación del tendón: se explora la zona dolorosa a lo largo del recorrido del tibial posterior, especialmente detrás del maléolo interno.
  • Prueba del talón en puntillas: valoración de la capacidad de elevación del talón con una sola pierna, que informa sobre la integridad funcional del tendón.
  • Análisis del arco plantar: se valora tanto en carga como en descarga para determinar si el pie plano es flexible o rígido.
  • Valoración de la movilidad del tobillo: especialmente la flexión dorsal, que con frecuencia está reducida en estos pacientes.
  • Análisis de la marcha y la pisada: observación de la biomecánica durante la carga.
  • Valoración de la fuerza muscular: del tibial posterior y de la musculatura estabilizadora del tobillo y el pie.

Pruebas de imagen

En casos de duda diagnóstica o cuando se sospecha una afectación estructural importante del tendón, puede estar indicada una ecografía musculoesquelética o una resonancia magnética. Estas pruebas permiten visualizar el estado del tendón, detectar zonas de degeneración o roturas parciales y estadificar la lesión con mayor precisión. Sin embargo, en estadios iniciales y con una clínica clara, el tratamiento puede iniciarse sin esperar a las pruebas de imagen.

La valoración funcional en fisioterapia no solo busca confirmar el diagnóstico, sino también identificar todos los factores que han contribuido al desarrollo de la lesión: alteraciones biomecánicas, déficits de fuerza, restricciones de movilidad o hábitos de carga inadecuados. Este enfoque integral es lo que permite diseñar un programa de rehabilitación verdaderamente efectivo.

No esperes a que el dolor sea muy intenso o a que el arco del pie haya cedido visiblemente. Cuanto antes se inicia el tratamiento, mejores son los resultados y menor el tiempo de recuperación. Si tienes dolor persistente en la cara interna del tobillo, pide una valoración.

Tratamiento de la tendinitis del tibial posterior con fisioterapia

El tratamiento conservador de la tendinitis del tibial posterior, cuando se aplica correctamente, obtiene resultados muy satisfactorios en la gran mayoría de los casos en estadios I y II. La fisioterapia, combinada con ejercicio terapéutico progresivo, es el abordaje de elección recomendado por la evidencia científica actual.

Fase inicial: control del dolor e inflamación

En los primeros días o semanas, cuando el tendón está en fase aguda o subaguda, el objetivo principal es reducir la carga sobre el tendón y controlar la inflamación. Esto puede incluir:

  • Modificación temporal de la actividad física para reducir la sobrecarga sin caer en el reposo absoluto, que es contraproducente.
  • Terapia manual para reducir la tensión muscular en la pantorrilla y mejorar la movilidad del tobillo.
  • Trabajo de movilidad articular del tobillo, especialmente la recuperación de la flexión dorsal.
  • Aplicación de técnicas de fisioterapia para el control del dolor como la electroterapia o el trabajo sobre puntos gatillo en la musculatura asociada.
  • Valoración y recomendación sobre calzado o plantillas ortopédicas cuando estén indicadas.

Fase de carga progresiva: ejercicio terapéutico para el tendón

La fase central del tratamiento es el programa de ejercicio excéntrico e isométrico para el tendón tibial posterior. La evidencia científica ha demostrado de forma consistente que el tendón necesita carga progresiva y controlada para regenerarse y recuperar su resistencia. El reposo prolongado sin carga no favorece la curación tendinosa; al contrario, retrasa la recuperación.

El programa de ejercicio terapéutico incluye habitualmente:

  • Ejercicios de elevación del talón: progresando desde el apoyo bipodal hasta el monopodal, en plano y en rampa, con cargas crecientes.
  • Ejercicios de inversión del pie con resistencia: para fortalecer específicamente el músculo tibial posterior.
  • Fortalecimiento de la musculatura intrínseca del pie: fundamental para la estabilidad del arco plantar.
  • Trabajo de equilibrio y propiocepción: para mejorar el control neuromuscular del tobillo.
  • Fortalecimiento proximal: glúteos y musculatura de cadera para mejorar el control de la pronación desde arriba.

Si practicas running por el paseo de Playa de San Juan, juegas al pádel en alguno de los clubes de Alicante o entrenas crossfit o hyrox, la reincorporación progresiva a tu actividad deportiva forma parte del plan de tratamiento. El objetivo no es solo que el dolor desaparezca, sino que puedas volver a hacer lo que te gusta con plenas garantías de seguridad. Puedes ampliar información sobre cómo abordamos las lesiones en el deporte en nuestro artículo sobre fisioterapia deportiva en Alicante.

Fase de mantenimiento y prevención de recaídas

Una vez recuperada la función del tendón, es fundamental establecer un programa de mantenimiento que incluya ejercicios de fortalecimiento continuados, hábitos de calzado adecuados y pautas de carga progresiva para evitar recaídas. La tendinitis del tibial posterior tiene una tasa de recurrencia notable si no se abordan los factores biomecánicos y de carga que la originaron.

El ejercicio terapéutico no es solo un tratamiento para la fase aguda; es también una herramienta de prevención a largo plazo. Si quieres saber más sobre cómo el ejercicio terapéutico actúa en los tejidos y contribuye a la salud musculoesquelética, te recomendamos leer nuestro artículo sobre ejercicio terapéutico y fisioterapia en Alicante.

Cómo trabajamos en OneLab: fisioterapia individualizada en Alicante

En OneLab trabajamos con pacientes de Alicante, Playa de San Juan y Cabo de las Huertas tanto en procesos de recuperación de lesiones como en programas orientados a movilidad, salud funcional y envejecimiento saludable. Nuestro enfoque con la tendinitis del tibial posterior combina una valoración funcional rigurosa, tratamiento manual y un programa de ejercicio terapéutico progresivo diseñado para cada persona.

Sabemos que cada paciente tiene una historia diferente: el corredor que quiere volver a entrenar cuanto antes, la persona que lleva meses con dolor sin saber muy bien qué tiene, el adulto mayor que nota que el arco del pie le está cediendo progresivamente. En todos los casos, el punto de partida es entender bien la situación antes de aplicar cualquier tratamiento.

  • Atención individualizada: cada programa de tratamiento se diseña específicamente para la persona, su lesión, sus objetivos y su nivel de actividad.
  • Tratamiento basado en evidencia científica: aplicamos las técnicas con mayor respaldo en la literatura científica actual para el tratamiento de tendinopatías.
  • Ejercicio terapéutico: la carga progresiva y controlada del tendón es el núcleo del tratamiento; no solo se trabaja el dolor sino la recuperación funcional real.
  • Readaptación y recuperación funcional: facilitamos la reincorporación a la actividad deportiva o laboral de forma segura y progresiva.
  • Programas de envejecimiento saludable: para pacientes adultos con pérdida progresiva de la función del arco plantar o del tobillo, diseñamos programas orientados a mantener la autonomía funcional y la calidad de vida.
  • Seguimiento de la evolución: reevaluamos periódicamente para ajustar el programa y garantizar una progresión adecuada.
  • Prevención de recaídas y mantenimiento funcional: una vez superada la lesión, establecemos pautas y ejercicios de mantenimiento para evitar que el problema reaparezca.

Si tienes dolor en la cara interna del tobillo, notas que el arco del pie te cansa con más facilidad o has sido diagnosticado de tendinitis del tibial posterior y aún no has iniciado tratamiento, no lo dejes más. La evolución natural de esta lesión sin tratamiento es el deterioro progresivo del tendón y el riesgo de pie plano adquirido. Cuanto antes se actúa, más completa y rápida es la recuperación.

Reserva tu valoración funcional en OneLab y empieza hoy tu recuperación. Nuestro equipo de fisioterapeutas en Alicante te acompañará en cada paso del proceso, desde el alivio del dolor hasta la vuelta a tu actividad habitual.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si tengo tendinitis del tibial posterior o un esguince de tobillo?

Aunque ambas lesiones producen dolor en el tobillo, se diferencian claramente por la localización y el mecanismo de aparición. La tendinitis del tibial posterior produce dolor en la cara interna del tobillo, justo detrás del maléolo interno, y suele aparecer de forma progresiva sin un traumatismo claro. El esguince de tobillo, en cambio, afecta habitualmente a los ligamentos de la cara externa y está precedido por un giro o torcedura brusca. Si el dolor es interno, de aparición gradual y se asocia a actividad física prolongada, lo más probable es que estemos ante una tendinitis del tibial posterior. Un fisioterapeuta puede diferenciarlas con una exploración sencilla.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse la tendinitis del tibial posterior?

El tiempo de recuperación depende del estadio de la lesión y de la adherencia al tratamiento. En estadios iniciales (estadio I), con tratamiento adecuado los pacientes suelen experimentar una mejora significativa en 4 a 8 semanas. En estadios más avanzados (estadio II con pie plano flexible) el proceso puede extenderse de 3 a 6 meses. El factor más determinante es iniciar el programa de ejercicio terapéutico con la progresión de carga adecuada: demasiado poco ejercicio retrasa la recuperación tendinosa, y demasiado puede agravar la lesión. Por eso es fundamental que el programa lo diseñe y supervise un fisioterapeuta especializado.

¿Puedo seguir haciendo deporte si tengo tendinitis del tibial posterior?

En la mayoría de los casos no es necesario un reposo deportivo absoluto, pero sí es imprescindible modificar temporalmente la carga. El tipo de actividad, la superficie, la duración y la intensidad deben ajustarse en función del estadio de la lesión y de la evolución del tratamiento. Actividades de bajo impacto como la natación o el ciclismo suelen tolerarse bien incluso en fases iniciales. El running, el pádel o el crossfit requieren una adaptación progresiva y controlada. La reincorporación deportiva forma parte del plan de tratamiento en OneLab y se hace de forma gradual y segura.

¿Las plantillas ortopédicas ayudan en la tendinitis del tibial posterior?

Las plantillas con soporte del arco interno pueden ser una herramienta útil como parte del tratamiento, especialmente en personas con pronación excesiva del pie. Reducen la carga sobre el tendón durante la fase de recuperación y pueden mejorar el confort durante la marcha. Sin embargo, no son un tratamiento suficiente por sí solas: el fortalecimiento muscular del tibial posterior y de la musculatura intrínseca del pie es imprescindible para una recuperación duradera. Las plantillas complementan pero no sustituyen al ejercicio terapéutico. En OneLab valoramos si son necesarias y te orientamos sobre las características más adecuadas para tu caso.

¿La tendinitis del tibial posterior puede causar pie plano en adultos?

Sí. La disfunción del tendón tibial posterior es la causa más frecuente de pie plano adquirido en adultos. Cuando el tendón se deteriora progresivamente y pierde su capacidad de sostener el arco plantar, este comienza a ceder. En fases iniciales el pie plano es flexible y reversible con tratamiento; en fases avanzadas se vuelve rígido y puede requerir intervención quirúrgica. Por eso es tan importante no ignorar el dolor en la cara interna del tobillo y consultar pronto con un fisioterapeuta.

¿Es recomendable la fisioterapia para la tendinitis del tibial posterior en personas mayores de 50 años?

Absolutamente. De hecho, las personas a partir de los 50 años son uno de los grupos con mayor prevalencia de esta lesión, y la fisioterapia es especialmente importante en este grupo porque previene la progresión hacia pie plano adquirido y el deterioro funcional asociado. El ejercicio terapéutico adaptado a la edad y la condición física del paciente es seguro y eficaz para mejorar la fuerza del tendón, el equilibrio y la capacidad de marcha. En OneLab diseñamos programas específicos para adultos y personas mayores orientados a mantener la movilidad, la autonomía y la calidad de vida a largo plazo.

¿Qué diferencia hay entre tendinitis y tendinopatía del tibial posterior?

El término tendinitis hace referencia clásicamente a la inflamación del tendón, mientras que tendinopatía es un término más amplio que engloba tanto los procesos inflamatorios como los degenerativos. En la práctica clínica, muchos de los casos que se denominan tendinitis corresponden en realidad a cambios degenerativos en la estructura del tendón (tendinosis) sin una inflamación activa predominante. Esta distinción tiene implicaciones terapéuticas: mientras que la inflamación aguda puede responder bien al reposo relativo y al control de la carga, la degeneración tendinosa requiere fundamentalmente carga progresiva y ejercicio terapéutico para estimular la regeneración del tejido. En OneLab realizamos una valoración precisa para determinar el estadio y el tipo de afectación y adaptar el tratamiento en consecuencia.

La tendinitis del tibial posterior es una lesión que, por su localización y su forma de aparición gradual, a menudo se subestima o se confunde con otros problemas del tobillo y el pie. Sin embargo, su evolución natural sin tratamiento puede derivar en una pérdida funcional importante del arco plantar y en alteraciones biomecánicas que afectan a toda la cadena cinética del miembro inferior.

La buena noticia es que, cuando se diagnostica y se trata a tiempo, los resultados de la fisioterapia son muy buenos. Un programa de tratamiento bien estructurado —con valoración funcional, terapia manual y ejercicio terapéutico progresivo— permite recuperar la función del tendón, eliminar el dolor y volver a las actividades cotidianas y deportivas con plenas garantías.

Si tienes dolor en la cara interna del tobillo, notas fatiga en el arco del pie o llevas semanas con molestias que no mejoran, no lo dejes pasar. En OneLab, en Alicante, podemos ayudarte a identificar el problema, diseñar el tratamiento adecuado para tu situación y acompañarte en todo el proceso de recuperación. También puedes consultar nuestros artículos sobre fisioterapia para el tobillo en Alicante o sobre fisioterapia para el pie en Alicante para ampliar información sobre lesiones relacionadas.